La cera de soya es un material natural obtenido del aceite de habas de soya. Este producto ecológico se ha convertido en una alternativa popular a la parafina y a la cera de abeja en la fabricación de velas, cosméticos e incluso productos para masajes.
Su historia comenzó en 1991, cuando el empresario estadounidense Michael Richards buscaba un sustituto económico y natural para la cera de abeja. En 1996 desarrolló una tecnología que permitió crear la cera de soya moderna, cuyos derechos de producción fueron posteriormente adquiridos por la empresa Cargill. Hoy en día, la cera de soya CARGILL puede comprarse a varios proveedores, lo que la hace accesible para artesanos y fabricantes.
El proceso de producción incluye la extracción del aceite de las habas de soya, su refinado y su hidrogenación. El resultado es una cera con un punto de fusión de 45–53 °C, ideal para velas. Este material tiene una textura cremosa, un tono claro (del blanco al beige suave) y carece de olor propio, lo que permite transmitir eficazmente los aromas de aceites esenciales y fragancias.
Nota: al ser más blanda que la parafina, requiere aditivos para velas moldeadas. Un vertido inadecuado puede causar frosting (cristales en la superficie).
Puedes comprarla a fabricantes o distribuidores especializados en insumos para velas. Revisa la reputación del proveedor y asegúrate de que el producto se ajuste a tus necesidades.
Elegir cera de soya es apostar por una creatividad ecológica y segura. Su origen natural, larga duración y versatilidad la convierten en un material ideal para velas que aportan calidez y ambiente.
Hacer velas de cera de soya es un proceso creativo y sostenible. Ya sea para uso personal, regalo o venta, la cera de soya es una excelente elección para dar vida a tus ideas.